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Helado de turrón.

Sí, sí... el calor ha llegado para quedarse.

¡Por fin publico mi primera receta de helado! Les tenía muchas, muchas ganas. El problema era que no tengo heladera, y creía que era imposible conseguir un buen helado de esta guisa.




Pero, tras varios intentos frustrados, al fin he conseguido un helado decente. Y lo mejor, con productos que andaban pululando por mi despensa sin un destino claro. El caso es que aún había una tableta de turrón de Alicante (sí, del duro) que nadie se dignaba a hincar el diente. Mi chico (en lo sucesivo, mi maridín), porque se arregló la dentadura el año pasado y no quiere poner a prueba sus preciosos implantes. Y yo porque la báscula me ha declarado la guerra. Y eso no, por ahí sí que no paso.

Pues bien. Utilicé el turrón, que no era blando precisamente, con un método que creí bueno. Y lo cierto es que no me ha desagradado el resultado en absoluto.




El helado de turrón es un clásico en mi casa. Nos gusta a todos, y en veranito las barras del susodicho caen como moscas envueltas de ricas obleas... léase el sandwich de toda la vida.

He de decir que, al haber deshecho la barra en agua y no en leche, el resultado no es tan cremoso pero sí muy ligero y apetecible. La próxima vez lo hago con leche, a ver si así consigo la textura definitiva.




Bien, y para que sirva de precedente (ya veréis porqué en siguientes posts), aquí os dejo la receta del heladito en cuestión. ¡Este es el comienzo de una gran amistad!

Ingredientes (para unos 800 cl):

-una tableta de turrón de Alicante.
-200 cl de agua.
-200 cl de leche.
-200 cl de nata para montar (muy fría).
-4 cucharadas soperas de azúcar.

Primero ponemos en un cazo el agua, el azúcar y la tableta a trozos a calentar a fuego medio. Vamos moviendo el conjunto hasta que se haya disuelto toda la parte blanca del turrón y nos quede un caldo marrón lleno de almendras.

Fuera del fuego, añadimos la leche y trituramos a conciencia. Yo dejé algunos trozos de almendra, pero cuanto más fino quede más rico estará. Dejamos enfriar por completo.

Semimontamos la nata. Es decir, tiene que espesar pero no demasiado. Recordad que tiene que estar muy fría. Cuando la tengamos a punto, añadimos la preparación del turrón y mezclamos delicadamente.

Vertemos en un molde apto para el congelador.

Ahora viene lo tedioso: pasada una hora, batimos la mezcla con unas varillas para romper los cristales. Veremos que queda cremosa. Repetiremos esta acción cada hora tres veces más.

Listo. Para servir, dejar cinco minutos fuera del frío, para facilitar su manipulación.

Si tenemos heladera, una vez efectuada la mezcla con la nata seguiremos las instrucciones del fabricante.

¡A disfrutar del rico helado!

Mil besos y gracias por estar aquí.




4 comentarios

  1. Menuda pinta Mabel, pero muy de dieta no es, ja, ja. Disfruta tú que puedes y a tu marido que no parece que le sobren kgs, le das el gustazo de prepararlo.
    Me gusta mucho.
    Besets

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    Respuestas
    1. Jeje, a el la familia le dice que es de “mala calidad", coma lo que coma no cambia de talla! Y bueno, un capricho no viene mal. Ahora ya tocan recetas más ligeritas...
      Besos Marisa!!!

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  2. Me encantan los helados caseros, pero hace mucho que no los hago. Según leí el título pensé que iba a ser de turrón del blandito, pero... sorpresaaaaa!!!!!, turrón del duro. Creo que tengo en la despensa turrón de uno y de otro, lo que no tengo tampoco es la heladera (me quedé sin ella y por eso ya no los hago) a ver si me atrevo a prepararlo así.
    Un truquito para evitar la cristalización de los helados es usar azúcar invertido, yo lo usaba y me iba muy bien.
    Besinos.

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  3. Pues lo del azúcar invertido lo había oído, pero no lo he tenido en cuenta!!! De todas formas puedes hacerlo igual con turrón blando o de Jijona, te quedara mejor seguro.
    Gracias por el consejo, ahora estoy en modo helado!!!
    Besos Laura!

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